Golpes de estado en Europa

Joan Saumoy i Gregori

Sabadell, noviembre de 2011

Si le preguntamos a alguien sobre cuál cree que fue el último golpe de estado en Europa, nos responderá el 23-F, en 1981, en España. ¿Y el penúltimo? Mucha gente responderá que el de 1967 en Grecia, que envió a su rey -cuñado del rey Juan Carlos- a vivir la “dolce vita”, a pesar de que el penúltimo golpe de estado en Europa fue el de 1974 en Chipre, con un golpe militar contra el obispo Makarios (¡sí, un obispo jefe de gobierno!), provocando la invasión turca del norte de la isla.

Pero por mucho que se hable de los golpes de estado citados, los dos últimos golpes de estado en Europa han sucedido esta semana en Grecia y en Italia. No, no han salido los tanques a la calle en Roma ni en Atenas, ni tampoco los ejércitos respectivos se han alzado en armas contra los gobiernos italiano y griego. No. Una difusa nebulosa formada por Goldman Sachs, Merkel, Sarkozy, el Banco Central Europeo, la Comisión Europea y no se sabe quién más, ha dado estos dos golpes de estado en Italia y en Grecia.

¿Una persona, un voto? ¡Ya no!

La realidad es que apenas hace unos días tanto Italia como Grecia tenían gobiernos elegidos democráticamente. Silvio Berlusconi y Giorgios Papandreu habían ganado las últimas elecciones generales en sus países, consiguiendo además mayorías absolutas en sus respectivos parlamentos. Ninguna objeción, pues, a ambos gobiernos. Y nos guste o no Berlusconi, nadie puede negar que gobernaba porque una mayoría de ciudadanas y de ciudadanos de Italia lo votaron.

Ahora, en Italia habrá un gobierno dirigido por Mario Monti, sin que ni un solo ciudadano ni ninguna ciudadana lo haya votado. De hecho, Mario Monti no se presentó a las elecciones. Como Tejero, que tampoco se había presentado a las elecciones generales de 1979 en España. Y en Grecia es presidente del gobierno otra persona que tampoco se había presentado nunca a ningunas elecciones, Lucas Papademos.

Brillante resultado de la situación provocado por lo que algunos llaman “crisis de la deuda soberana”: Italia, la tercera economía de la zona Euro, y Grecia, gobernadas por personas que no salen de ninguna convocatoria electoral. Y lo que es peor: los parlamentos respectivos dirán “sí, señor”, bajando la cabeza. Si ya es indigno quien propone a un gobernante no democrático, no es menos indigno quien lo acepta sin rechistar. Así va Europa.

Europa da la razón a Franco

Los últimos gobiernos de tecnócratas que se recuerdan en Europa son los de… ¡Franco! Era cuando éste arrinconaba a los falangistas y colocaba economistas y abogados del Opus Dei por todas partes, a finales de los años ’50, al acabar el período autárquico. Ahora, casi 40 años después de la dictadura de Franco, vuelven a Europa los gobiernos tecnócratas elegidos “digitalmente”.

La tecnocracia asesina ahora a la democracia en Europa. Por muy buenos y doctos economistas que sean los señores Monti y Papademos, no tienen la más mínima legitimidad democrática. Por muy payaso, mafioso, delincuente, machista o pirata que fuera Berlusconi, por lo menos lo habían votado. Y esta es la grandeza de la democracia, que permite que Berlusconi gobierne en Italia, como permitió que un “borderline” como Georges W. Bush fuera presidente de los USA o un negro (miembro de una minoría discriminada) como Obama también.

Tecnocracia = fascismo

La tecnocracia es la expresión “fina” del darwinismo social del que hablábamos en el anterior “post” de este bloc (“Fábulas griegas o el miedo a la democracia”). Cuando son los mejores quienes tienen que gobernar un país, sin ninguna urna democrática por enmedio, es que el fascismo ha llegado a la sociedad. Sólo un régimen fascista o totalitario puede contemplar que los gobiernos sean conducidos por quienes tienen como único bagaje el hecho de que “saben mucho”. Son los pueblos, las ciudadanas y los ciudadanos quienes tienen derecho a equivocarse, pero emitiendo su opinión, aunque sea equivocada. La historia demuestra como la ciudadanía sabe rápidamente reconocer sus errores y los acaba resolviendo, cambiando de opinión. Eso sí, de forma plenamente democrática. Los dictadores jamás reconocen un error.

La gracia y la esencia de la democracia consisten en que el voto de Mario Monti, de Lucas Papademos, de Emilio Botín, de mi vecina o de tu abuela valen lo mismo. Acierten o se equivoquen, todos los votos valen lo mismo. Pero ahora ya no. En Europa, votar se ha convertido en un ejercicio de frivolidad. Por esta razón, como que la ciudadanía se equivoca, aparecen los “sabios”, los “que entienden de las cosas serias”, que son quienes tienen que arreglar los países, dejándose de frivolidades como la democracia.

Cuando las barbas del vecino veas pelar…”

Reza un inteligente refrán español que “cuando las barbas del vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar”. La Constitución Espanyola, en el artículo 99, no obliga a ser diputado o diputada en el Congreso -ni senador o senadora- para poder ser investido a la Presidencia del Gobierno. Hablando en plata, esto significa que aquí puede pasarnos lo mismo que en Italia o en Grecia, y en cualquier momento.

Si el presidente Zapatero, en el infausto mes de mayo de 2010 no hubiera “tragado” con el chantaje de todo el mundo para hacer reformas, podría haber sido perfectamente la primera víctima de estos nuevos golpistas europeos. Y en España podríamos haber tenido el nefasto honor de ser el último país europeo con golpes de estado militares y a la vez el primer país europeo con esta nueva forma de golpe de estado.

Los golpistas

Hace pocos días, el banco de inversiones norteamericano Goldman Sachs hacía público un informe en el que afirmaba que la única manera de reducir el coste de la deuda pública italiana (la “prima de riesgo”, es decir, el porcentaje adicional de intereses a pagar en relacióni al que paga la deuda pública alemana), era instaurar un gobierno tecnocrático, que sería el que mejor aceptarían los “mercados” (hablando también en plata: mercados = especuladores financieros). Decía Goldman Sachs que ésta era la única manera posible para reducir la “prima de riesgo” italiana de “750 puntos básicos” a 350.

Curiosamente, el tecnócrata propuesto para gobernar en Italia, Mario Monti, es asesor para Europa de Goldman Sachs. Curiosas casualidades. Por cierto, que Goldman Sachs fue la entidad financiera que asesoró al gobierno conservador griego de Nueva Democracia para que falseara las cuentas públicas griegas. Y eran tiempos en que Lucas Papademos, el tecnócrata que acaba de tomar las riendas del gobierno en Grecia, era también curiosamente el gobernador del Banco Central de Grecia. Y entonces no dijo nada de las trampas hechas por Goldman Sachs y el gobierno conservador.

Los otros golpistas son los “tontos útiles” del golpe de estado. Angela Merkel, Nicolas Sarkozy, el Banco Central Europeo y la Comisión Europa presidida por Durao Barroso son los otros patrocinadores de los golpes de estado tecnocráticos en Italia y en Grecia. Se han creído, sin ningún atisbo de crítica, los informes de unos y de otros -incluidos los de Goldman Sachs-, y no han dudado en tirar por la ventana a las democracias griega e italiana. Obsesionados por la austeridad y en que todo el problema es de los gobiernos de los países, bajo el “mantra” de la reducción del déficit y de la deuda, dejan campar libremente por Europa a los “mercados”, a los que se hacen de oro a base de reducir las pensiones griegas entre un 20% y un 40%, o de imponernos reformas laborales, recortes del Estado del Bienestar, etc.

El gran error de la Comisión Europea, de Merkel, de Sarkozy y del conjunto de gobernantes europeos es no haber entendido que el problema son los “mercados” (los especuladores), y no los gobiernos democráticos. Y en lugar de empezar una gran guerra contra los “mercados”, se han plegado rápidamente a ellos, bajando humilladamente la cabeza.

El futuro democrático y económico de Europa, en peligro

La obsesión por saciar el hambre insaciable de los “mercados” está conduciendo la economía europea hacia una terrible recesión. Hoy por hoy, la UE, el BCE y el conjunto de los gobernantes europeos sólo tienen ánimo para reducir y recortar déficits, obligando a los estados a recortar por todas partes, provocando un enorme parón de la economía europea. Los estados hoy no sólo no generan empleo ni actividad económica, sinó que generan paro y desactivan el crecimiento económico. Así, Europa va directa al abismo de la recesión.

Hoy en Europa está pasando lo mismo que en la antigua fábula de Esopo “La gallina de los huevos de oro”. Con tal de conseguir una riqueza enorme, los “mercados” están matando lo que tienen, que es la economía europea.

Pero más grave que condenar a Europa a sufrir una gravísima recesión económica, es acabar con la democracia. Los golpes de estado de esta semana en Italia y en Grecia son el peor atentadoen toda la historia de la democracia en Europa, desde los regímenes totalitarios de Hitler, Mussolini, Franco y Stalin. O lo paramos, o dejaremos la puerta abierta de par en par a un futuro antidemocrático. Los valores nacidos el 26 de agosto de 1789 en Francia, con la “Declaracion Universal de los Derechos del Hombre y del Ciudadano” están en peligro en Europa, más que nunca. ¿Alguien piensa hacer algo?

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