Si a los vecinos de una escalera, de una comunidad de propietarios –por ejemplo a los del 1º 2ª-, les entran a robar, será una mala noticia para el conjunto de la comunidad. Los ladrones han entrado en el 1º 2ª, y no dejan de pedirles dinero, con una pistola en la mano. Uno de los vecinos del 1º 2ª aprovecha un momento de despiste para ir hacia una ventana que da al patio de luces y pedir ayuda al resto de vecinos de su escalera. Entonces, el resto de vecinos decide socorrer a los pobres atracados del 1º 2ª. Pero son tan “freakies” los vecinos de dicha comunidad de propietarios que, en lugar de avisar a la policía o de unirse para detener a los ladrones, prefieren dar su dinero a las pobres víctimas del 1º 2ª para que sacien el ansia de dinero de los ladrones. Mientras, los ladrones no dejan de llenarse los bolsillos con el dinero de los del 1º 2ª y del resto de vecinos.

Si mañana leyéramos en la prensa una noticia como ésta, lo primero que pensaríamos es que esta comunidad de propietarios estaba llena a rebosar de estúpidos. O de cobardes.

Pues esto mismo es lo que ha sucedido en Grecia. Los ladrones –especuladores- han decidido atracar al 1º 2ª –Grecia-. Con la pistola –los tipos de interés de la deuda griega- no han dejado de amenazar a los pobres habitantes del 1º 2ª. El resto de la comunidad de propietarios –la UE y en especial los países de la zona euro- son quienes han decidido dar su dinero a los pobres del 1º 2ª, en lugar de detener a los ladrones –especuladores-.

El chantaje de la UE y del FMI

Es una fábula, un cuento, pero que perfectamente explica lo que está pasando en Grecia. Ahora, la penúltima noticia es que Giorgios Papandreu, el primer ministro griego, se ha plantado y ha propuesto un referéndum para conocer si la población acepta la propuesta europea de “rescate” de la economía griega. Al oír esta propuesta, el mundo se ha llevado las manos a la cabeza. Se acusa a Grecia y a Papandreu de ser un hatajo de traidores, irresponsables, sinvergüenzas y aprovechados.

Pero todo en su conjunto es como otra fábula. Es como si a un enfermo le dicen que sólo le darán las medicinas que necesita si, a cambio, se corta las piernas y se arranca los ojos. Esto es lo que la UE y el FMI (Fondo Monetario Internacional) le piden a Grecia. Que si quiere el dinero para ir pagando su deuda, tiene que asumir unas medidas brutales. Porque las propuestas de la UE y del FMI son brutales. Citémoslas brevemente:

  • Reducción de las pensiones entre el 20% y el 40%.

  • Reducción de 150.000 funcionarios y/o trabajadores del sector público. (Ya llevan 200.000 puestos de trabajo eliminados).

  • Reducción del 15% de los sueldos del resto de personal funcionario y del sector público.

  • Las personas que ganan entre 5.000 y 8.000 euros brutos al año tendrán que pagar impuesto sobre la renta (antes no lo pagaban).

  • Pago de un impuesto sobre la propiedad inmobiliaria entre 0’50 y 16 euros por metro cuadrado. En el caso de las viviendas de alquiler, será a cargo de los inquilinos.

  • Anulación y ulterior modificación de todos los convenios laborales sectoriales del país. Objetivo: la reducción de los salarios y el incremento de la jornada laboral.

  • Privatización generalizada de todas las empresas públicas. En concreto, las equivalentes de RENFE, Correos, Telefónica, Lotería Nacional, RTVE, Metro (de Atenas), hospitales, cajas de ahorro, etc.

Preguntas idiotas, respuestas inexistentes

Y uno, que tal vez sea un poco idiota, se pregunta si en Suecia o en Francia, con un porcentaje de personal funcionario o de empresas públicas similar a Grecia, no hay que hacer lo mismo. ¡Ah no! Que Francia y Suecia son países como Dios –Adam Smith- manda.

Y viendo el resto de medidas, poniendo un poco de empatía, uno se pone a temblar si piensa en una viuda griega pensionista, que vive de alquiler, con un hijo o una hija que sea periodista de la tele pública o cartero.

Quizá sea el tiempo de las preguntas idiotas pero, al fin y al cabo, son las que mucha gente se plantea. Por ejemplo, si Grecia representa menos del 3% del PIB de la Unión Europea, y sólo tiene poco más de 11 millones de habitantes, ¿por qué su quiebra es la quiebra de la UE? ¿Tan poco vale el euro que si Grecia cae, el euro cae? ¿Tan poca “unión” es la Unión Europea que si Grecia organiza un referéndum toda la Unión Europea se va al garete?

Si el futuro de la Unión Europea está en Grecia, es que la Unión Europea no vale nada. Ni es “unión” ni es “europea”. O dicho de otra manera: nos han engañado y estafado porque esto de la UE no se coge ni con pinzas.

Si el futuro de la Unión Europea y de la economía internacional depende de lo que voten unos pocos millones de griegos y griegas, es que la Unión Europea y la economía internacional no valen para nada.

Porque la clave de todo, por ahora, es la convocatoria de referéndum en Grecia. Ahora todo el mundo se lleva las manos a la cabeza y critica sin pausa a Papandreu por proponer que un hatajo de campesinos barbudos y perezosos decidan democráticamente.

El referéndum griego y el darwinismo social

Esta es una de las grandes claves: el darwinismo social –germen de todos los fascismos- que defienden los dirigentes de la UE, empezando por Merkel y acabando por Sarkozy. No admiten que una pobre jubilada griega o un exfuncionario en paro tomen decisiones sobre el futuro de su país. Claro, ante la inmensa sabiduría de gobernantes como la propia Merkel o el mismo Sarkozy, ¿quiénes se han creído que son estos griegos?

El darwinismo social defiende que las sociedades han de ser dirigidas por sus mejores miembros, por los más preparados. Lógicamente, queda poco sitio para la democracia. Curiosamente, si los Estados Unidos de América siguieran el darwinismo social, ni Georges W. Bush –un “borderline”- ni Barack Obama –un negro hijo de un extranjero musulmán- hubieran sido jamás presidentes. Ni tampoco el hijo de un vaquero de Sevilla –Felipe González- habría llegado a presidente del gobierno. Y aún menos un “charnego” nacido en Córdoba –José Montilla- habría sido presidente de la Generalitat de Catalunya.

El tema de fondo: el miedo a la democracia

Tanto miedo a un referéndum en Grecia, además de mostrar un terrorífico darwinismo social en las clases dirigentes europeas, sólo demuestra un gran desprecio y un inmenso miedo a la democracia. Lo mínimo que uno puede hacer es permitir que en Grecia decidan entre ser asesinados o suicidarse. Es lo que se ofrecía a los patricios romanos cuando caían en desgracia ante los ojos del emperador de turno. Pues hasta esto se les niega los griegos y a las griegas.

La UE y sus dirigentes muestran un desprecio enorme hacia la democracia. Incapaces de plantar cara a los “mercados” (los especuladores), prefieren aplastar a la ciudadanía griega. Y es que para esta gente, un especulador vale mucho más que cualquier ciudadano o ciudadana de Grecia. Tienen miedo a una democracia que destape públicamente sus vergüenzas. Porque como luego demostraremos, Grecia tiene otras salidas que la imposición de una austeridad brutal por parte de la UE y del FMI, bajo el chantaje.

La UE y sus dirigentes demuestran tener un miedo enorme al poder de los especuladores. Antes que encararse con ellos y limitar su omnímodo poder, prefieren destruir un país, Grecia. Es lamentable pero no menos cierto que para evitar legislar contra la inmoralidad de los especuladores, prefieren callar la voz de la democracia.

Otro elemento no menos importante es la enorme hipocresía de los dirigentes de la UE. ¿Recordáis el referéndum en Irlanda sobre el Tratado de Lisboa? Hubo dos. En el primero ganó el no. Entonces, la UE propuso un segundo referéndum, pero quitando del Tratado de Lisboa los elementos relativos a cuestiones ligadas a la igualdad en el ejercicio de los derechos humanos. Para que Irlanda aprobara el Tratado de Lisboa, la UE guardó en un cajón el reconocimiento del derecho al aborto o al matrimonio homosexual, elementos no demasiado agradables al gusto de una Irlanda muy presionada poe la iglesia católica.

Y ahora, visto el ejemplo irlandés, a uno le viene a la cabeza otra pregunta estúpida: si la cuestión va de referéndums, ¿cómo es que borrar los derechos de mujeres y de homosexuales no es un problema para la UE? ¿Pero sí que resulta ser un problema que en Grecia decidan en referéndum si para que los “salven” se tengan que cortar las piernas y arrancar los ojos?

La respuesta a la pregunta idiota es una afirmación no menos idiota. A los actuales gobernantes europeos y a los dirigentes de la UE, lo que de verdad les importa es el dinero, no los derechos humanos ni la igualdad de derechos entre las personas, independientemente de su género o condición sexual.

El origen de la crisis griega: la impunidad de los verdaderos culpables (o como las zorras vigilan a las gallinas)

Todo nace en el año 2009, cuando el socialista Giorgios Papandreu gana las elecciones y toma el poder después de 5 años (dos legislaturas) con Grecia en manos de la derecha de Nueva Democracia. El año 2009, según el gobierno conservador de Nueva Democracia, el déficit público griego era del 3’7%. Pocos meses después, el nuevo gobierno de Papandreu descubría la enorme mentira conservadora: el déficit público real griego era del 12’7%. Entonces, se abrió la caja de los truenos contra Grecia. Y todo fue “llanto y crujir de dientes”, porque el déficit griego era enorme, como su deuda pública.

¿Y quiénes eran los culpables? Pues la derecha conservadora de Nueva Democracia, que tuvo un aliado de excepción en el magnífico trabajo de maquillaje y falseo de las cuentas públicas: Goldman Sachs Europa, la división europea del famoso banco de inversiones norteamericano.

Por cierto, Nueva Democracia continua siendo aún miembro del Partido Popular Europeo, donde también están la CDU de Merkel, la UMP de Sarkozy, el PDL de Berlusconi, el PP de Rajoy y la Unió Democrática de Duran Lleida. Que se sepa, nadie los ha echado ni les ha tirado de las orejas.

Los otros culpables –los de Goldman Sachs Europa- aún han obtenido más premios. De entrada, Mario Draghi, uno de sus vicepresidentes en Europa cuando en Grecia maquillaban cuentas a medias con la derecha, acaba de recibir el premio gordo: es el nuevo Presidente del Banco Central Europeo. Más o menos viene a ser como poner a Mario Conde o a Javier de la Rosa como gobernadores del Banco de España. O como poner a Al Capone de Secretario de Economía en los USA.

El otro exvicepresidente para Europa de Goldman Sachs, el portugués Antonio Borges, es ahora el Director Regional para Europa del FMI. Por cierto, que Borges también era vicepresidente de Goldman Sachs del 2000 al 2008, la época de las trampas en la cuentas públicas griegas.

Con tipos como Draghi o Borges vigilando las cuentas económicas de la UE, las “gallinas”, es decir, las ciudadanas y los ciudadanos de Europa, podemos asustarnos un montón. Porque este par de “zorros”, ¿de qué lado se pondrán? ¿del de sus antiguos amos, los especuladores sin escrúpulos de Goldman Sachs? ¿ o quizá se apiadarán de la pobre ciudadanía, de las pobres clases trabajadoras europeas? No creo que nadie tenga demasiadas dudas.

¿Por qué Grecia llega a su actual estado financiero?

Más preguntas idiotas que nadie responde adecuadamente. Como ya hemos comentado, Grecia se encuentra a finales del 2009 con una mala situación financiera, por culpa de las trampas y mentiras del gobierno conservador de Nueva Democracia y de los modernos corsarios de Goldman Sachs. Entonces, con la excusa de que la deuda pública griega era muy grande, y que pagaba unos intereses enormes, había que “rescatar” la economía griega. El “rescate” consistía básicamente en dar dinero a Grecia –créditos a bajo interés y larga amortización- para que pudiera ir pagando su deuda pública. Por cierto, que en aquellos momentos, el interés anual de la deuda griega era del 7%.

Pero la UE no se ponía de acuerdo en cómo, cuándo y cuánto ayudar económicamente a Grecia. Fue el momento de los tiburones, de los lobos. Detectaron que en Grecia había problemas, y que los “médicos” de la enfermedad financiera griega ni se ponían de acuerdo ni actuaban sobre el enfermo. Y llegó el momento de hacerse de oro. ¿Y cómo lo hicieron? Pues presionando al alza los tipos de interés de la deuda pública griega.

Ahora, en noviembre de 2011, la deuda griega con un vencimiento a 10 años paga un 27% de interés anual. Más o menos significa que si hoy prestamos un millón de euros al gobierno griego, éste nos devolverá al cabo de 10 años, en el vencimiento de la deuda, un total de 2’7 millones de euros. Un buen negocio ¿verdad?

Más dramático aún es el caso de la deuda a dos años, que se paga a un interés del 50% anual. Dicho de otra manera, si prestamos hoy un millón de euros a Grecia, dentro de dos años tendrá que devolvernos 2 millones de euros.

Ante esta realidad, de usura brutal, vuelven a aparecer más preguntas estúpidas: ¿os imagináis que la hipoteca que pagáis tuviera estos intereses? ¿Pueden sobrevivir una persona, una familia, una empresa o un país pagando estos intereses abusivos?

Se calcula que el 10% del PIB griego se destina sólo a pagar intereses de la deuda. Y aquí, en esta situación de usura infame e inmoral, es donde aparece aún con mayor fuerza la enorme irresponsabilidad de la UE, del FMI y de los gobernantes europeos.

Cuando lo que había que evitar era que los especuladores llevaran a Grecia a esta situación, a estos intereses brutales, la UE prefirió mirar hacia otro lado. Había que acabar con esta especulación inhumana. Pero ni la UE, ni el FMI ni ningún gobernante europeo dijeron nada. Callaron y permitieron que los especuladores atracaran a Grecia. O peor aún: como hemos dicho antes, prefirieron continuar dando dinero a Grecia para que ésta lo diera a los especuladores. Prefirieron poner en valor el papel del lobo, a costa de apalear a la víctima.

Pero, quiza haya que plantearse otra pregunta idiota:

¿Quiénes son los especuladores?

Según la “brillantísima” intervención del diputado y nuevamente candidato del PP de Catalunya al Congreso de los Diputados, Jorge Fernández Díaz, en una radio de cobertura española, “los especuladores somos todos, porque todos tenemos unos ahorros puestos en un plan de pensiones o en un fondo de inversión, o en unas acciones en la Bolsa”.

Claro. La mayoría de la ciudanía española y catalana tiene ahorros. Y sí, los invierte en planes de pensiones privados, en fondos de inversión y en acciones. Sería interesante comprobar la respuesta si Fernández Díaz fuera a preguntarlo a la cola del Inem.

Cuando según el INE (Instituto Nacional de Estadística), más del 25% de la población española ya vive en la pobreza, las palabras de Fernández Días son mucho más que un insulto a la inteligencia. Pero desgraciadamente, hay mucha gente que opina como este conservador. Son todas esas personas que sí, que tienen dinero, y que los tienen invertidos en estas figuras financieras. Y todas estas personas sólo tienen un objetivo: ganar más dinero. Les da igual que sea a costa de estrangular a los jubilados griegos.

Por cierto, que ésta es una curiosa paradoja: para pagar jubilaciones doradas a ricos españoles se recortan las pensiones de los jubilados griegos. Es una manera bastante extraña de expresar la “solidaridad” entre los pueblos de Europa.

De todas maneras, hay que reconocer que Fernández Díaz tiene parte de razón. El ansia y voracidad de beneficios de los gestores de fondos de pensiones privados y de fondos de inversión provoca esta especulación desaforada, sin freno, que no mira a quien pisa ni con quien acaba. Es todo por el beneficio, y que el beneficio sea el mayor posible.

Bancos normales y corrientes, grandes fondos de pensiones privados (por ejemplo norteamericanos), y bancos de inversión o de gestión de grandes patrimonios, son la base de los especuladores. O bien ellos directamente o mediante “brokers” (intermediarios financieros especializados), son los que especulan con la deuda pública griega, pero también con la española, la italiana y todo aquello que se ponga por en medio. La clave consiste en conseguir más dinero, caiga quien caiga.

Tontos útiles y colaboradores necesarios:

Cuando el fascismo o el totalitarismo llaman a la puerta, siempre hay gente dispuesta a abrirles la puerta y dejarles entrar hasta la última habitación de la casa. Es lo que durante estos días diferentes medios de comunicación, gobiernos y políticos están haciendo en relación al referéndum griego. Uno de los casos más flagrantes de manipulación estúpida la ha cometido TV3, en su telediario, explicando que según un informe del banco suizo UBS el abandono de Grecia del euro significaría un coste del 50% de su PIB.

Esta es la clave: cómo de forma frecuentemente inconsciente, desde ámbitos mediáticos, políticos o docentes, se dan datos claramente sesgados o elaborados con toda la mala fe posible. En este caso, TV3 pretendía dar una explicación conforme el referéndum griego es algo malo, porque provocaría su salida del euro, con unas consecuencias peores para Grecia que aceptar el draconiano plan de austeridad promovido por la UE y el FMI.

Pero para situar un poco mejor la falta de credibilidad de UBS (y el error de los servicios informativos de TV3 al hacerles caso), quizá valga la pena explicar algunas cosas sobre UBS.

UBS es como todos los bancos de Suiza: opaco fiscalmente a las haciendas públicas de las democracias occidentales. Aún está vigente la afirmación conforme “tener dinero en Suiza” es evadir impuestos. Los bancos suizos son grandes contenedores de dinero negro, de dinero que no paga impuestos en los países de origen. También los bancos suizos guardan secretamente dinero de tiranos de todo el mundo, desde el guineano Obiang Nguema hasta a cualquiera de las monarquías árabes del Golfo Pérsico. Y tampoco tienen manías los bancos suizos a la hora de acoger dinero procedente de todo tipo de tráficos ilegales, sean de armas, de drogas, de diamantes o de personas. Desgraciadamente, a día de hoy la banca suiza continúa siendo la cómplice necesaria de la delincuencia internacional, sean dictadores sanguinarios o traficantes. Pero también es cómplice de los defraudadores de impuestos que, con las leyes en la mano, también son delincuentes.

Pero UBS tiene algunas pequeñas diferencias en relación al resto de bancos suizos. Por ejemplo, es el banco suizo con un mayor nombre de quejas de clientes. Y no sólo de quejas, sino de denuncias por estafa en los tribunales suizos. Incluso tiene una denuncia en los Estados Unidos de América por la violación de la tira de leyes en el ámbito económico y fiscal (véase el siguiente enlace: http://www.sec.gov/litigation/complaints/2009/comp20905.pdf). La causa de la denuncia es por llevarse dinero de ciudadanos y empresas norteamericanas a Suiza, sin declararlos fiscalmente. O sea, denunciados por evasión de impuestos, como le pasó a Al Capone en los años veinte del siglo pasado. El dinero captado por UBS de ciudadanos y empresas norteamericanas ascendía a diversos miles de millones de dólares, que daban a UBS unos beneficios anuales entre los 100 y los 200 millones de dólares. La forma de actuación de UBS para captar clientes en los Estados Unidos de América consistía en tener entre 45 y 60 “comerciales”, que iban a los eventos patrocinados por UBS (exposiciones de arte, ferias de yates, eventos deportivos de alto nivel, etc.) a la búsqueda de clientes. Estos comerciales de UBS iban equipados con ordenadores portátiles encriptados de forma que, en caso de ser incautados por las autoridades norteamericanas, no se tuviera acceso a los datos que contenían. Incluso estos mismos comerciales de UBS se formaban para eludir a las autoridades norteamericanas. Lógicamente, el principal argumento de estos comerciales ante su potencial clientela norteamericana era la opacidad fiscal, es decir, no pagar impuestos por su dinero.

Otro detalle no menos curioso de UBS es que en el año 2007 lo pasó tan mal que el estado suizo lo tuvo que “rescatar”, cuando tenía pérdidas de unos 23.000 millones de euros. Ahora, gracias al dinero público suizo, UBS se ha recuperado y tiene unos beneficios anuales que superan los 3.000 millones de euros. Por cierto, que una de las especialidades de UBS en el ámbito de la especulación internacional es el mercado de las materias primas alimenticias. O sea que UBS no tiene ningún escrúpulo moral para ganar dinero a costa de especular con el coste del trigo, del maíz o del arroz, aunque eso comporte el hambre de millones de personas. Indiscutiblemente, UBS es muchas cosas pero desde luego que no es ningún referente moral, algo que desgraciadamente ignoran en TV3.

Por lo tanto, hacer caso de un informe de UBS sobre Grecia es darle la misma validez que al informe de una zorra sobre la opinión de las gallinas. Lógicamente, la función de la zorra es comerse las gallinas. Pues en la misma medida, la función de UBS como gran especulador financiero internacional es comerse las finanzas griegas. Y cualquier análisis o estudio que haga UBS tendrá siempre este principal objetivo en su punto de mira.

El tema de fondo: democracia o dinero

El gran tema de fondo que subyace en la crisis de Grecia, de la UE y de todo lo que está destapando la propuesta de Papandreu de hacer un referéndum en Grecia para aprobar el “plan de salvación” europeo, es pura filosofía política, pura ideología.

Más allá del darwinismo social antes citado, aparece la elección entre si el poder y la soberanía radican en el pueblo, en la ciudadanía, o bien están en manos de quien tiene el dinero. La situación actual del tema griego hay que plantearla en este plano de la filosofía política. Hay que decidir si la clave de la democracia, el poder en manos del pueblo, es cierto y legítimo. O, por el contrario, aceptar que el poder del dinero está por encima de lo que opinen, piensen o decidan millones de ciudadanas y de ciudadanos.

Hoy en Europa no gobierna el pueblo. Como muy bien explica el director del periódico francés Libération, Nicolas Demorand, en su editorial titulado “Vertigineux”, “hemos puesto de urgencia a algunos estados bajo tutela, quitándoles su soberanía y dándolos a los prestamistas. Gobernados, de hecho, por los dirigentes electos de otros países. En este tipo de planteo, los pueblos no son más que una variable de ajuste, y la democracia un procedimiento jurídico arriesgado”.

La propuesta de referéndum en Grecia, para decidir si acepta o rechaza un plan de “ayuda” draconiano, inhumano e inmoral, es hoy el mejor espejo posible para determinar por toda Europa cómo es cada uno y cada una de nosotros. Negar el derecho de Grecia al referéndum es hoy mostrarse como un posibilista que deja la democracia en segundo lugar, como si fuera una especie de molestia frecuentemente innecesaria.

¿Tiene Grecia alguna alternativa posible al plan de rescate de la UE?

Por mucho que nos quieran explicar lo contrario, Grecia tiene una alternativa al plan de rescate de la UE y del FMI. Se aduce que no aceptar el rescate de la UE comportaría la necesaria expulsión del euro. Esto, de hecho, no lo dice ninguna normativa. También se argumenta que negarse al rescate de la UE generaría una inmediata suspensión de pagos de Grecia, provocando una situación parecida a la Argentina del “corralito”.

Lo que no explican todas estas voces es que la Argentina del “corralito” fue provocada porque los gobiernos de Menem y de De la Rúa siguieron al pie de la letra las “recomendaciones” del FMI. Cuando Néstor Kirchner llega al poder, lo primero que hace es tirar a la basura las recomendaciones del FMI, y seguir un plan propio. Lo mismo hizo el Brasil de Lula da Silva o la Costa Rica de Óscar Arias, un dirigente enormemente moderado y muy alejado de ningún marxismo extremo.

La alternativa de Grecia consiste, en primer lugar, en declarar una suspensión de pagos total de sus compromisos financieros, especialmente de los internacionales entre los tenedores de deuda pública griega. A continuación, el gobierno griego debería negociar con cada uno de los tenedores de su deuda las condiciones de retorno de la deuda, con quita o sin, con el tipo de interés a pagar y el plazo de amortización. La herramienta de negociación del gobierno griego sería muy sencilla: “o aceptas mis condiciones o no verás ni un euro”. Es lo mismo que hicieron Argentina, Brasil y Costa Rica. Y vista la rapidez con la que han resuelto su deuda pública externa, y los niveles de crecimiento económico y de creación de empleo de dichos tres países, parece que su arriesgada apuesta era la adecuada.

Hay que tener en cuenta que el plan de austeridad obligatoria que quieren imponer la UE y el FMI a Grecia provocaría el estrangulamiento definitivo de la economía griega. Ésta, durante años no podría crecer económicamente ni generar empleo, fruto de los enormes y brutales recortes que tendría que hacer a nivel de pensiones, salarios y de gasto público. La Grecia del “corralito” está mucho más cerca si se sigue el plan de austeridad propuesto por la UE y el FMI. Y, hoy por hoy, la mejor salida para Grecia, más allá de si se queda o no en el euro, es optar por el camino que siguieron Argentina, Brasil y Costa Rica.

Grecia: la elección entre dos paradigmas económicos e ideológicos

La situación económica, financiera y política de Grecia nos plantea a todas y a todos la elección entre dos paradigmas económicos e ideológicos. Grecia nos pone ante la elección entre una visión políticamente conservadora y económicamente neoliberal, y una visión políticamente progresista y económicamente keynesiana.

El neoconservadurismo político impone la hegemonía del individuo por encima del valor de la colectividad. Entonces, el estado, máximo ejemplo de una realidad colectiva, necesita ser desprovisto del máximo de sus atribuciones y competencias, dado que el neoconservadurismo político lo entiende como el enemigo y coartador principal de la libertad individual. Poco a poco, bajo el falso paradigma de la libertad máxima, se entierra a la solidaridad, a la igualdad y a la equidad. Esta es la gran victoria del neoliberalismo económico y del neoconservadurismo político.

En Grecia, aunque parezca imposible, Europa y el mundo se juegan su futuro. En Grecia se escoge entre democracia o dinero, entre el poder del pueblo o el del dinero. Lo que acabe pasando en Grecia tendrá importantes consecuencias en nuestras sociedades. Y no tanto por las consecuencias económicas, sino por las políticas. El futuro de la política se juega en Grecia. Tomemos buena nota.

Joan Saumoy i Gregori

Sabadell, noviembre de 2011