Artículo publicado en el Diari de Sabadell, el viernes 6 de julio de 2012.

 

Este mes de julio la electricidad subre un 4%, y en abril ya subió un 7%. Son subidas determinadas por el Ministerio de Industria, bajo la presión contínua de las empresas del ramo. Desde el año 2006, el precio de la electricidad en España ha subido más del 70%, la más alta de la Unión Europea. Y con las dos subidas de este año, ya somos el país de la UE con el coste más alto de la electricidad doméstica.

 

Según dicen las empresas generadoras y comercializadoras de electricidad, la razón de tantas subidas y de tanta magnitud es el “déficit tarifario”. Con esta expresión afirman que el precio de venta de la electricidad es menor que sus costes de generación y de distribución. A continuación, explicaremos las razones por las cuales el “déficit tarifario” es falso, y que todo ello responde a una estrategia de las empresas del ramo de la electricidad para tener beneficios o para incrementarlos.

 

La primera constatación es que si España es el país de la UE con la electricidad más cara, no se entiende porqué las empresas eléctricas se quejan. Como mucho, quizá el problema es suyo porque tal vez sean las empresas menos eficientes de toda Europa. En el resto de países la electricidad es más barata y las empresas bien que se ganan la vida.

 

Otro elemento sospechoso es que las empresas eléctricas afirman tener beneficios, y no pérdidas. En el año 2010 ganaron 3.435 millones de euros limpios (después de  impuestos y sin ventas de activos), y desde el año 1998 afirman haber tenido siempre beneficios. No acaba de cuadrar demasiado esto de declarar beneficios y luego quejarse de que la tarifa de la electricidad les hace perder dinero.

 

Estas empresas se quejan de que tienen que pagar tasas por la energía más contaminante que generan, de que las obligan a contaminar menos (y eso vale más dinero). Incluso se quejan del “bono social”, el precio más barato que tienen las familias y personas con menos recursos.

 

Las empresas eléctricas también se quejan de que se favorece demasiado a las energías renovables. Éstas las han forzado a que las centrales térmicas y nucleares generen menos electricidad. Y claro: este tipo de centrales son las que les dan la electricidad más barata de generar. Además, afirman que las centrales nucleares e hidroeléctricas son carísimas de mantener, pero en ningún momento dan ni un solo dato sobre este coste. En resumen, parece que a las empresas eléctricas no les preocupa contaminar mientras ganen dinero, moléstandoles mucho las energías renovables y limpias (solar, eólica, etc.) sólo porque les dan menos dinero a ganar.

 

Más allá de tantas excusas y verdades a medias vertidas por las empresas eléctricas, la realidad de tantas subidas es otra. En los materiales y estudios editados por la patronal de las empresas eléctricas –UNESA- aparece claramente la razón y la causa de la existencia del “déficit tarifario”, la excusa para subirnos brutalmente el precio de la electricidad (véase el estudio “La situación económico-financiera de la actividad eléctrica en España: 1998-2010” en http://www.unesa.es/biblioteca/category/1-estudios ). Las empresas eléctricas se endeudan no sólo para invertir, sino también para pagar dividendos a sus accionistas. Quieren beneficios para ponerse falsamente en valor y tener contentos a sus accionistas. Y si su actividad habitual no les da para tener suficientes beneficios, pues piden créditos. Y a base de ir repartiendo beneficios a sus accionistas, han ido hinchando el “déficit tarifario”, es decir, su deuda.

 

Ya sabemos que el capitalismo está en crisis. Dicho de otra manera, cuando hay pérdidas, no las asumen los acreedores y accionistas sino todo el mundo, toda la ciudadanía. Con los bancos y las cajas nos acabará tocando cubrir sus agujeros. Ahora, también, las eléctricas exigen que la ciudadanía les pague las deudas. Por lo tanto, las consumidoras y los consumidores tendremos que pagar el afán de las empresas eléctricas por tener beneficios. Y si no tienen beneficios, debería pasar lo que le sucede a cualquier empresa: cerrar. Si no son empresas eficientes, tendrían que cerrar. En Europa hay otras empresas eléctricas que sí son eficientes, y que tienen beneficios sin tener que pedir créditos. Quizá sería necesario que las españolas aprendieran a hacer bien las cosas. Ya vale de que todas y todos acabemos pagando los beneficios unos cuantos.

 

Joan Saumoy i Gregori

Sabadell, julio de 2012