Artículo publicado en el Diari de Sabadell el viernes 21 de diciembre de 2012

España es el país de Europa con más fraude fiscal. El valor real del fraude fiscal anual en España oscilaría entre los 60 y los 70 mil millones de euros. Gestha, el sindicato de técnicos de la administración de hacienda, calcula que el fraude fiscal de pequeñas y medianas empresas y de autónomos supera los 16 mil millones de euros. Y también según Gestha, las grandes fortunas y las grandes empresas generaron un fraude fiscal anual de casi 43 mil millones de euros. Son auténticas fortunas que, comparadas con los recortes que sufrimos, nos demuestran que el fraude fiscal es un problema de primer nivel en nuestro país.

A finales de noviembre se acabó el plazo para la amnistía fiscal promovida por el gobierno del PP. Esta amnistía perdonaba el afloramiento de dinero “negro” pagando tan sólo un 10% del importe aflorado. El total recaudado ha sido de poco menos de 1.200 millones de euros, mucho menos de la mitad de lo que se preveía. Y el número de contribuyentes que se han beneficiado de esta amnistía fiscal supera los 31.000. No es justo que un gobierno obligue a pagar a los mileuristas porcentajes del IRPF que rondan el 20%, mientras que los defraudadores salgan beneficiados con este mínimo 10%. Por cierto, en ningún momento se han conocido los nombres de estas 31.000 personas que han regularizado su dinero negro -o parte de él-.

Por España ronda -detenido durante meses y liberado esta misma semana- Hervé Falciani. Este francés trabajaba en un banco suizo -UBS1-, del que sacó una jugosa lista con los nombres de 130.000 personas que tenían abiertas cuentas corrientes en dicho banco. Perseguido por la justicia suiza, acabó en España, siendo detenido y encarcelado. Se le acusa del delito de violar el secreto bancario. En Suiza es delito, pero aquí no. Pues bien, en la lista de personas con cuentas corrientes en Suiza hay 659 personas españolas. La lista está en manos del gobierno español. Pero aún ahora seguimos sin saber el nombre de estas personas porque el gobierno español se niega a informar de ello. Pero en Francia el gobierno socialista sí ha dado los nombres franceses de esta lista de espabilados con cuentas corrientes en Suiza.

Días atrás, el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, declaró que el gobierno podría hacer públicos los nombres de los mayores morosos y defraudadores de la hacienda pública. Lo que no dice el ministro Montoro es que para hacer públicos estos nombres habría que modificar la Ley General Tributaria (Ley 58/2003), que actualmente impide dar públicamente estos datos. Y, de momento, no hay ninguna iniciativa parlamentaria del gobierno para modificar esta ley.

Sorprende este secretismo en temas fiscales, esta voluntad de mantener en secreto el nombre de los defraudadores fiscales. Y sorprende porque en el Boletín Oficial de la Provincia (BOP) encontraremos rápidamente nombres y apellidos de las personas que no pagan multas de tráfico y de aparcamiento en los municipios españoles y catalanes. Esta misma semana, el BOP de Barcelona publicaba los nombres, apellidos, DNI y domicilios de algunas personas de un municipio del Vallès Occidental sancionadas por hechos como orinar en la calle, beber alcohol en la calle, tirar maderas en un lugar donde no se puede hacerlo, cantar o chillar en la vía pública o, incluso, por dejar las basuras fuera del contenedor correspondiente.

Como país tenemos un claro problema desde el momento en que se puede hacer público el nombre de una persona por depositar las basuras fuera del contenedor o por cantar en la calle, mientras se mantiene en secreto el nombre de quien defrauda decenas o centenares de miles de euros al erario público. Ciertamente, parece mucho más lesivo para el interés general no pagar impuestos que cantar en la calle. De hecho, defraudar impuestos afecta negativamente a toda la ciutadanía, al tener que sufrir recortes en derechos y servicios públicos porque el estado no tiene ingresos suficientes.

El famoso actor francés Gerard Dépardieu ha decidido mudarse a Bélgica porque, según afirma, en Francia pagaba en impuestos el 85% de sus ingresos. En España, el dinero negro sólo ha pagado un 10%, y los rendimientos del capital pagan mucho menos del 30%. Defraudar a hacienda en España sale muy barato y es anónimo, eso sí, mientras no se cante por la calle.

Joan Saumoy i Gregori

Sabadell, diciembre de 2012

1Véase el post “Fábulas griegas o el miedo a la democracia”, donde en el párrafo titulado “Tontos útiles y colaboradores necesarios” se explican unas cuantas malas prácticas de UBS.