Artículo publicado en el Diari de Sabadell el sábado 13 de abril de 2013

Sabadell ha acogido esta semana el Congreso Internacional de Ciudades Inteligentes (Sabadell Smart Congress). De los temas que se trataron, surgen ideas bastante interesantes, de las que también se extraen conclusiones aún más interesantes.

Uno de los ponentes, el norteamericano Jeremy Rifkin, decía que vivimos en tiempos diferentes y de cambio. Aún así, vivimos todavía las consecuencias de un modelo económico y social antiguo pero muy poderoso. Procedemos de un modelo en el que cuanto mayor es una cosa, mejor. Sobreviven los grupos empresariales y financieros más grandes. De hecho, hay quien para asegurar su supervivencia no hace más que crecer, como sucede en casos tan próximos como el Banco de Sabadell. La novedad de la globalización ha permitido que quien fuera más grande, creciera más y, así, tuviera más poder. Si nos fijamos bien, es el valor de la inteligencia individual, de una única empresa, de un único banco, compitiendo contra las otras empresas y bancos. Es individualismo puro, lejos de la cooperación.

Las mayores empresas del mundo pertenecen a tres sectores: combustibles fósiles (petróleo y gas), financiero y tecnológico. Son tres versiones de un mismo modelo: la acumulación de un bien, sea petróleo, dinero o tecnología. También sabemos que cuando las empresas de un sector son pocas y muy grandes, acaban determinando los precios de los productos. De aquí proviene el juego de precios del petróleo y del gas, que no suben demasiado pero no bajan nada. Simplemente, mantienen los precios suficientes para dar jugosos beneficios. En España lo conocemos muy bien, porque tenemos la gasolina antes de impuestos y la electricidad más caras de Europa. Y en un mundo donde quien manda es el más grande -sean empresas o países-, los conceptos de democracia política o económica son puras quimeras.

Pero hay mundos donde las cosas han cambiado mucho. Internet ha permitido la democratización de la información y de la opinión. Hace veinte años, este artículo sólo lo habrían leído los miles de lectores habituales del Diari de Sabadell. Hoy, colgando el mismo artículo en un blog y difundiéndolo por Twitter y Facebook, puede ser leído por muchas más personas, de Sabadell y de mucho más lejos. Es sobradamente conocido el papel determinante de internet y de las redes sociales en las revueltas de países como Túnez o Egipto. Hoy la opinión política ya no está sólo en manos de los partidos políticos clássicos y de los medios de comunicación. Hay ejemplos como el Movimiento 5 Stelle1, en Italia, que tirando de internet ha obtenido más del 25% de los votos. Sumando inteligencias individuales se consiguen inteligencias colectivas lo suficientemente fuertes para poder cambiar viejos modelos de sociedad y de gobierno.

En el mundo energético también pueden pasar cosas parecidas. El petróleo, el gas o el uranio són muy caros y sólo los tienen algunos países y empresas. Si queremos energía, no tenemos más remedio que someternos a sus dictados. Pero el sol, el viento, la lluvia, las mareas y las olas son gratis y están por todas partes. Por lo tanto, las energías renovables permiten que una masía, un cortijo, una ciudad o un país sean energéticamente independientes. Sólo es cuestión de trabajar juntos, de producir energía en red, de compartirla y así liberarnos de un modelo antiguo pero poderoso, en el que dependemos de los más grandes y más fuertes. Es el cambio de una estructura de poder vertical, de arriba a abajo, a un poder horizontal, repartido entre todo el mundo, de forma cooperativa.

Este enorme poder energético rompería el gobierno económico de las grandes empresas energéticas, necesitadas del capital de los grandes bancos. La suma de pequeños da un cuerpo más grande que, entonces, sí puede enfrentarse a los grandes. Aún así, quedan pendientes dos cosas. En primer lugar, hay que cambiar las leyes que dificultan las energías renovables. Y, en segundo lugar, hay que acabar con el “secuestro” de patentes. Hay nuevos inventos -patentados- que favorecen las nuevas energías, pero que están en manos de los países y empresas que dominan el mercado del petróleo y del gas. Retienen inventos y mejoras sólo para no perder poder ni dinero.

El nuevo modelo de sociedad está a nuestro alcance. Pero ahora hay que hacer los cambios adecuados porque más democracia económica es también más democracia política y real.

Joan Saumoy i Gregori

Sabadell, abril de 2013

1Que el Movimiento 5 Stelle haya obtenido grandes resultados mediante internet no significa que el autor de este artículo defienda sus propuestas políticas y programáticas. Véase este magnífico articulo de Ton Vilalta para conocer los riesgos de ideologías como las del grupo de Beppe Grillo: http://www.eldiario.es/agendapublica/M5S-Beppe-Grillo-partido-izquierdas_6_110998900.html