Artículo publicado en el Diari de Sabadell el sábado 1 de junio de 2013

De forma periódica, cada vez que sufrimos alguna crisis económica, aparece en los medios de comunicación la noticia de que las pensiones futuras están en peligro. Siempre se dan razones diversas: demasiado paro, poca gente cotizando, que cae la población activa, que nos hacemos viejos, que vivimos demasiado, que cobramos demasiado de pensión, etc. La realidad hoy es que con todas estas excusas baratas, las pensiones no ya futuras sino también las actuales están en peligro por la voluntad de recortar a diestro y siniestro del actual gobierno y de pretendidos “especialistas”.

La última noticia sobre las pensiones es la voluntad del gobierno del PP de obligar a jubilarse a las personas paradas de más de 61 años. Jubilándose de forma anticipada pero obligada, perderán el 20% del importe de la pensión que les correspondería. Una medida de este tipo es un torpedo a la línea de flotación de la igualdad de derechos de las personas. Si tomamos a dos personas de 61 años, con los mismos años e importes de cotización, con los mismos estudios y la misma profesión, la que esté parada deberá jubilarse obligatoriamente al momento, cobrando mucha menos pensión que la otra persona si se jubila a los 65 años y pico. Y sin derecho a buscar trabajo.


Otra noticia reciente sobre las pensiones es la opinión de algunos “expertos” conforme las pensiones no pueden subir lo mismo que el coste de la vida, que el IPC. Estos “expertos” (con todas las comillas del mundo) parecen ignorar que hay pensiones de auténtica miseria que apenas permiten sobrevivir a una persona. Si suben el gas, la electricidad y el agua muy por encima del IPC, como la comida o los medicamentos, sólo falta que las pensiones no suban al mismo nivel. Otra injusticia y, nuevamente, para los más débiles de nuestra sociedad, las personas con pensiones más bajas.


En los años 70, los años 80 y también en los 90, de forma periódica aparecían estudios que “demostraban” que en pocos años las pensiones no se podrían pagar. Han pasado 10, 20 y más de 30 años, y las pensiones se han pagado sin problemas, generando incluso un superávit, un ahorro, una ganancia o un fondo de caja de decenas de miles de millones de euros (se calcula que ronda los 60 mil millones de euros). Ahora, como hay crisis, vuelven a salir voces reclamando lo mismo.


Si nos fijamos en quien elabora estos estudios, generalmente son los propios servicios de estudios de las grandes entidades financieras del país. El exministro socialista Miguel Sebastián ya lo decía en los años 90, cuando dirigía el servicios de estudios del BBVA. La reforma de las pensiones, la “sostenibilidad” de las pensiones es la frase que todos estos sectores nos meten en la cabeza, siempre con el argumento de no se podrán pagar. Y eso, curiosamente, en un país con las pensiones más bajas de toda la Unión Europea, tanto en promedio como en las pensiones más bajas. Habrá quien diga que aquí la vida es más barata, pero se olvida de que elementos básicos como la electricidad o el gas son los más caros de Europa.


La verdad que es el enorme “pastel”, en decenas de miles de millones de euros que cada año recauda la Seguridad Social para repartir en forma de pensiones es muy apetecible para las grandes entidades financieras. Es mucho dinero para poder especular y ganar aún mucho más dinero. Ésta es la verdadera razón de fondo de tanta obsesión por reformar las pensiones, para abaratarlas, para que la gente prefiera planes de pensiones privados, dejando caer las pensiones públicas.


Sí, las pensiones peligran porque hay quien se las quiere quedar, no porque no se puedan pagar. Es un paso más en el poder omnipotente que van tomando los sectores económicos, mientras hay políticos que les ríen las gracias, les perdonan sus desmanes y les regalan nuestro dinero.

Joan Saumoy i Gregori

Sabadell, junio de 2013