Independencia energética :

Cuando hablamos de generación de energía, hay que tener en cuenta cinco elementos principales: impacto ambiental, seguridad, coste, eficiencia e independencia energética. La razón de la creación de los almacenes subterráneos de gas es contar con unas existencias de carácter estratégico, equivalentes al consumo de toda España para 50 ó 60 días. Todo ello nació en razón de la polémica por el gas entre Rusia y Ucrania, que puso en peligro el suministro de gas a toda Europa central. Entonces, los gobiernos europeos corrieron a prepararse para tener estas reservas “estratégicas”, para guardarse las espaldas ante futuras o posibles “cortes del grifo” del gas. Es una razón especialmente interesante dado que el gobierno ruso de Putin puede utilizar cualquier herramienta a su alcance para chantajear a Europa (y el grifo del gas es una herramienta de primer nivel), y más teniendo en cuenta el carácter autocrático del personaje.

Cabe recordar que el ministro titular cuando se toman estas decisiones era Miguel Sebastián. Sin embargo, la regulación española que determina la necesidad de existencia de reservas estratégicas de gas (aunque en menores cantidades) se remite a los años 90.

El modelo de almacenes de gas mantiene el mismo paradigma energético centrado en los combustibles fósiles. Si la solución que nos garantiza la independencia energética consiste en almacenar gas bajo tierra, tendremos independencia energética sólo durante un par de meses.

La mejor forma de lograr como país, como estado, la independencia energética es la apuesta decidida por las energías renovables. Nadie nos puede ni podrá vender el sol o el viento.

Por lo tanto, el modelo que permite y favorece depósitos como el “Castor” ante Vinaroz es un modelo que perpetúa la dependencia energética (básicamente de Argelia y Qatar), y centrado en un combustible fósil que en su combustión genera gases de efecto invernadero.

Otros elementos que gravitan en la apuesta por el modelo energético centrado en los combustibles fósiles son los conceptos de propiedad, transporte y venta. Lógicamente la importación, el transporte y la comercialización al por mayor de gas natural están en muy pocas manos. Como sucede con la energía eléctrica, los oligopolios comportan sistemáticamente precios finales de venta de la energía muy superiores a sus costes reales. Asimismo, los oligopolios -gas incluido- son los máximos enemigos de la “democracia energética”, o autoproducción de energía.

Vista esta realidad, se impone más que nunca la apuesta por las energías renovables como espacio estratégico de independencia energética y de mayor democracia energética. Además, podemos contar con mayores beneficios en amortización de costes, impactos ambientales y seguridad.

Terremotos:

Otro elemento a destacar es la actividad sísmica en la zona. Repasando varios estudios sobre sismología en Cataluña y el País Valenciano (destaca la fantástica tesis doctoral de Héctor Perea Manera, de la UB, titulada “Fallas activas y peligrosidad sísmica en el margen noroccidental del surco de Valencia”), comprobamos que la zona ahora afectada por continuos terremotos es la zona tanto de Cataluña como del País Valenciano con menor actividad sísmica (con la excepción de alcance local de Tivissa). De hecho, los modelos existentes de predicción sismológica en Cataluña definen esa zona como la de menor riesgo a corto y medio plazo.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que en la zona en cuestión confluyen dos particularidades geológicas interesantes. Por un lado, la línea perpendicular a la costa de Vinaròs es el límite sur de la placa tectónica del Ebro, con una orientación noroeste-sureste. Y por otro lado está la falla de Amposta, con orientación suroeste-noreste. El almacén subterráneo “Castor” se encuentra precisamente el punto de cruce de ambas particularidades geológicas.

Por cierto, que el documento de síntesis del Estudio de Impacto Ambiental editado por el Banco Europeo de Inversiones (http://www.eib.org/attachments/pipeline/20060184_nts_es.pdf) no recoge el más mínimo dato o análisis sobre riesgos geológicos o sísmicos.

¿Nos ocultan información ?

Otro elemento que continúa demasiado escondido es el estado del almacén subterráneo de gas “Castor”. Los datos facilitados por la empresa explotadora citaban un inicio de llenado hacia finales de 2011 (con el gas “colchón”), pasando a estar plenamente operativo desde ese momento. De hecho, el propio Ministerio de Industria dictó una resolución el 22 de enero de 2013 determinando las capacidades “asignada y disponible” de este almacén para el periodo entre el 1 de abril de 2013 y el 31 de marzo de 2014. Dicha resolución explica que publicará las capacidades definitivas una vez tenga los datos del 2012. Así, de forma indirecta, el Ministerio de Industria nos hace saber que el almacén ya tenía gas, estando pues en pleno funcionamiento.

La tesis de que nos esconden información la confirma involuntariamente el Ministerio de Industria, nuevamente, al determinar el año pasado (resolución de 11 de mayo de 2012 ) que el almacén “Castor” podía comprar 5.128Gwh de gas entre el 15 de junio y el 15 de agosto de 2012, y también la misma cantidad entre el 16 de agosto y el 15 de octubre también de 2012. Un almacén que aún no está operativo no contaría en la regulación de la compra de gas para almacenar que efectúa el Ministerio de Industria.

Y un apunte sobre conversión de magnitudes: 5.128Gwh de gas equivalen a 438 millones de metros cúbicos de gas. En 4 meses, el almacén de gas Castor podía comprar 876 millones de metros cúbicos, casi la mitad de su capacidad, y de eso hace un año. El almacén Castor tiene una capacidad de almacenamiento máxima de 1.900 millones de metros cúbicos de gas. Por lo tanto, todo parece indicar que el almacén Castor no se está empezando a llenar sino que se encuentra en pleno funcionamiento y con casi la capacidad máxima.

Un detalle adicional que no se nos puede escapar es la presión a la que se almacena el gas: 240 bares. Para hacernos una idea, la presión atmosférica es de 1 bar, y la presión a la que hinchamos los neumáticos de un coche oscila entre los 2 y 2’5 bares. Imaginaos, pues, qué capacidad de fuerza tiene una presión equivalente a 100 veces la presión de un neumático.

En último término, queda el cese temporal del funcionamiento de las tres centrales nucleares catalanas, y la revisión de todos sus parámetros de seguridad sísmica. Y es que hay un detalle muy importante: las centrales nucleares de Asco se encuentran a poco menos de 70 kms en línea recta, y la de Vandellós a poco más de 50 kms.

Y una última reflexión de carácter económico. Se habla de un coste inicial de todo el proyecto Castor que rondaría los 700 millones de euros. Sabemos que el Banco Europeo de Inversiones ha aportado un total de 600 millones de euros, con los últimos 300 millones de euros aportados en julio para dar liquidez a la empresa concesionaria (reflexión: ¿para eso sirve el dinero de la UE?). Algunas fuentes publican hoy un coste final real más cercano a los 1.300 millones de euros. Sin embargo, el Banco Europeo de Inversiones informaba el 30 de julio de 2013 que el coste total estaba apoyada por una emisión de bonos de 1.400 millones de euros, de la que el Banco de Santander era el coordinador.

También hay que tener en cuenta que la concesión de explotación del almacén Castor es para 30 años, prorrogable dos veces por 10 años (llegando si es necesario a un total de 50 años). Asimismo, la propia concesión establece que el coste de todo el proyecto será cargado a las tarifas de venta al público del gas. La deducción es fácil: todo el que tenga gas en casa pagará el coste del almacén Castor, y además pagará lo que sea necesario para que la empresa concesionaria tenga beneficios para repartir entre sus accionistas (ACS, Enagás y una empresa canadiense).


Conclusión :

Por lo tanto, aparece una pregunta final muy sencilla: ¿qué podríamos haber hecho con 1.300 millones de euros destinados a la promoción de las energías renovables, en lugar de construir problemáticos almacenes de gas natural bajo el mar?