Artículos publicados los sábados 1 de febrero de 2014 y 29 de septiembre de 2012

 

La Cataluña de los casinos

Esta semana ha vuelto a aparecer públicamente el proyecto “Barcelona World”, de casinos cerca de Port Aventura. El máximo responsable del proyecto, Xavier Adserà, ha comparecido en el Parlament de Cataluña para dar explicaciones, en el marco de la reforma de la ley 2/1989. Esta reforma legislativa permitiría la instalación de Barcelona World, incluyendo seis casinos y una rebaja enorme del impuesto especial que pagan los casinos.

En septiembre de 2012 se presentó este proyecto, con multitud de incógnitas que, a día de hoy, continúan en el aire. Se sabía que el propietario de los terrenos, La Caixa, no entraría en ninguna sociedad ni daría ningún crédito a Barcelona World. Lo único que ha hecho La Caixa es firmar una opción de compra preferente de los terrenos, conforme los reserva a Barcelona World hasta el 9 de septiembre de 2014, y por un precio innegociable de 377 millones de euros. De momento, nadie ha pagado ni un solo euro a La Caixa por los terrenos. También se ha sabido que Barcelona World sólo tiene 100 millones de euros (capital de Veremonte, la empresa del polémico empresario valenciano refugiado en Brasil, Enrique Bañuelos). Ninguna entidad financiera ha mostrado la más mínima voluntad de conceder ningún crédito a Barcelona World, que necesita encontrar casi 300 millones de euros antes de ocho meses.

Barcelona World es una empresa que pretende ganar dinero comprando unos terrenos y luego revendiéndolos a otras empresas para que monten negocios (casinos, hoteles, tiendas de lujo, etc.). El problema radica en que nadie quiere pagar de forma avanzada la compra de terreno, sin compromisos firmes de que habrá algo más que su propio negocio. Fuentes de Barcelona World afirman contar con el apoyo del grupo Meliá, de la empresa de tiendas que tiene La Roca Village, y de una oscura empresa de casinos asiáticos, Melco Crown. Pero no consta ni un solo dato concreto de inversión de estas empresas. Sólo se ha dicho que Melià podría hacer un hotel con 1.100 habitaciones, y no más, siempre y cuando haya un casino al lado.

Otro agujero negro de Barcelona World es que no hay ni un solo informe sobre puestos de trabajo, inversión, gastos, ingresos, financiación, viabilidad, marketing, urbanismo, etc. Incluso el propio Xavier Adserà no respondió a ni una sola de las preguntas al respecto que le hicieron los parlamentarios catalanes. Adserà también dijo que con la primera fase -un hotel y un casino-, se generarían 5.000 puestos de trabajo. No es demasiado creíble el dato cuando Port Aventura sólo tiene 4.000 puestos de trabajo temporales (nadie trabaja todo el año), con 4 hoteles (4.000 plazas), un parque temático con 3’7 millones de visitantes y un centro de congresos para 3.000 personas. De ahí a los 20.000 puestos de trabajo prometidos, va una distancia sideral .

Tema aparte es la propuesta del gobierno catalán de CiU de reducir la tasa especial de los casinos de Barcelona World del 55% al 10%. Un casino debería pagar un 10% sobre el total de sus ingresos por actividades de juego, y luego pagaría los correspondientes impuestos de sociedades, liquidaciones de IVA y cotizaciones sociales. La tasa del 55% se puso a los casinos porque es imposible saber con exactitud cuánto dinero ingresan las mesas de juego de un casino. Es un ámbito ideal para generar dinero negro. La reducción al 10% significaría que los beneficios de un casino aún serían muy superiores a los que ahora ya tienen. Además, se permitiría que el casino diera créditos a los jugadores, sin otra regulación, abriendo paso a la usura, y sin que el dinero prestado y jugado cuente a efectos de pagar impuestos.

Todo ello da la sensación de ser un proyecto lleno de humo que pretende disimular la intención de montar unos casinos cerca de Tarragona, con unas condiciones legales muy favorables. Y son condiciones que tendrán también los otros casinos catalanes: uno de CIRSA y tres de Casinos de Cataluña, polémica empresa de un amigo de infancia de Jordi Pujol. No hay apuesta industrial, ni de trabajo de calidad y de alta cualificación: sólo juegos de azar y nada más. No parece un modelo demasiado interesante para Cataluña.

Joan Saumoy i Gregori

Sabadell, enero de 2014

El “show” de “Barcelona World”

Hace pocas semanas hemos conocido que el complejo de casinos y hoteles llamado “Eurovegas” iría a parar al entorno de Madrid. Barcelona se quedaba sin esta “infraestructura” turística con más partes oscuras y dudosas que certezas en positivo. Como respuesta, el gobierno de la Generalitat de Cataluña se sacó de la chistera una alternativa llamada “Barcelona World”.

“Barcelona World”, según explica oficialmente el gobierno catalán, incluye hoteles, centros comerciales, casinos, teatro, centro de convenciones y áreas de oficina y de servicios. El complejo se construiría en unos terrenos propiedad de La Caixa, junto a Port Aventura. Ocupando 445 hectáreas de terreno, la Generalitat habla de una inversión total de casi 5.000 millones de euros y la creación de 20.000 puestos de trabajo directos. Además, dicen que habrá seis áreas temáticas, sin aclarar si serán parques temáticos como Port Aventura, o una combinación de hoteles, plazas y casinos al más puro estilo de Las Vegas. El socio que ha buscado la Generalitat es Enrique Bañuelos, un empresario valenciano muy conocido en ambientes financieros catalanes y sabadellenses.

Pero “Barcelona World” tiene una larga lista de aspectos poco claros o directamente oscuros. De entrada, La Caixaa no entrará en ninguna sociedad promotora, ni financiará nada de nada. La Caixa sólo pone en venta sus terrenos, y a un precio no precisamente regalado. Y si La Caixa no entra en esta operación -salvo vender los terrenos- es porque no lo ve nada claro. Fuentes de esta entidad financiera explican que ellos no invierten en humo sino en lo que sea rentable. Además, las mismas fuentes ponen en duda la credibilidad y fiabilidad de Enrique Bañuelos, protagonista en el pasado de operaciones oscuras que podían haber afectado gravemente al Banco de Sabadell. De hecho, Juan María Nin, director general de La Caixa, conoce bien a Bañuelos de su época como director general del Banco de Sabadell. Y en Cataluña, si la Caixa no entra en un negocio, es que no hay nada que ganar.

Otra particularidad de “Barcelona World” es que también apuesta por los casinos, como el modelo que aportaba Eurovegas. Pero si alguien del ramo de los casinos no ha considerado interesante construir un montón de casinos al lado de Barcelona, no parece que sea una atracción demasiado rentable a más de 100 kilómetros de la capital catalana.

Un detalle importante que nadie ha aclarado es la financiación de “Barcelona World”. Nadie ha dicho quién pondrá esos casi 5.000 millones de inversión necesarios. Bañuelos afirmó que serían “inversores internacionales” y que los propios promotores hoteleros también pondrían dinero. Los tiempos que corren no son precisamente los mejores para inversiones de este tipo. Es mucho más rentable comprar deuda pública de los estados europeos del sur, como España, con rendimientos a 10 años entre el 6% y el 7 %. De hecho, las inversiones turísticas en el mundo en forma de complejos tan grandes ya sólo se dan en países emergentes (México, Indonesia o los países árabes), donde los costes son mucho más bajos que en un país como el nuestro, aparte de que el dinero público corre ampliamente gracias a los ingresos petroleros. Aquí, con las cajas públicas vacías, poco podrá poner ninguna administración. Y con los costes de construcción de nuestro país, hacer un hotel, una plaza, un casino, un parque temático o un restaurante cuesta mucho más que en muchos otros lugares del mundo.

Desgraciadamente, la realidad demuestra que “shows” como “Barcelona World” tienen más de humo que de futuro. Y aunque se entendieran como posibilidad de futuro, no son lo que Cataluña necesita. Hay que crear puestos de trabajo y hay que captar inversión extranjera. Pero para que Cataluña salga de la crisis, necesita inversión en investigación, en desarrollo y en innovación. Y, desgraciadamente, los recortes universitarios y la inacción constante de los gobiernos catalán y español en esta línea, sitúan un futuro complicado. Además, poco futuro aseguran complejos de casinos y hoteles, que necesitan de mano de obra barata y poco cualificada, y que no enriquecen el conjunto del país sino sólo los bolsillos de unos pocos.

Joan Saumoy i Gregori

Sabadell, septiembre de 2012